Karmah y Jose
KARMAH Y JOSE
El corazón de la montaña desde la ciencia
El primer contacto
Jose fue el primero en llegar a Montaña Palentina en el año 97. Su primer trabajo fue en un programa de educación ambiental para niños y jóvenes en Arbejal. “Les enseñábamos los valores naturales, ambientales del territorio». Ese fue mi primer vínculo con Montaña Palentina.
Un proyecto de vida
«Los dos empezamos a pensar que queríamos instalarnos en un pueblo. La idea era vivir en el medio rural. Abrimos un centro de turismo rural para poder iniciar esta aventura, Buscamos diferentes lugares de la cornisa Cantábrica. Al final pudimos comprar esta casa y empezar nuestra aventura en la Montaña Palentina.
Un dato muy importante para entender esta decisión es que en este territorio se unen un montón de cosas, no solo los valores naturales, sino también los culturales. Además estamos muy cómodos porque tenemos a todos los amigos muy cerca. Estamos en plena naturaleza pero además estamos cerca de núcleos urbanos como Aguilar o Cervera. Eso facilita mucho las cosas a la hora de plantearse la vida en un entorno rural como este.»
La vocación de la Geología
“Nuestra historia como geólogos: Karmah hizo la tesis en Granada y la postdoctoral en Paris. Yo en la Universidad de Salamanca”. Para Jose su auténtica vocación tiene que ver con la divulgación del patrimonio geológico y con la educación ambiental. “He tenido mucha suerte en poder participar en proyectos de educación ambiental, que es lo que más me gusta. Todos mis trabajos posteriores han tenido que ver con esto”.
«En geología en los últimos años ha habido una revolución enorme. Es una ciencia que ha evolucionado de una manera espectacular. El vínculo con el paisaje hace que la geología sea apasionante. No siempre se ha hecho una buena divulgación, sobre todo desde el mundo académico, Pero todo está cambiando, sobre todo en relación a las cuestiones relacionadas con el patrimonio geológico.
La importancia de la divulgación
«La geología de MP es muy compleja. La dificultad radica en una tectónica compleja, una estratigrafía que no es fácil. No es fácil a veces reconocer las formaciones. Es difícil leer el paisaje. Por eso es tan conveniente hacer divulgación.
Hay cosas espectaculares: los cabalgamientos que podemos ver en el Espigüete, por ejemplo. Se puede hacer una lectura de la evolución del territorio en los últimos 400 millones de años.
El patrimonio geológico de la Montaña Palentina es espectacular, no sólo por el paisaje en si sino por lo que cuenta ese paisaje.

El Geoparque de Las Loras
«Montaña Palentina se solapa con el Geoparque de Las Loras. Lo cual es muy enriquecedor para ambos.
Tuvimos una vinculación directa desde el primer momento con el geoparque. Formamos parte del equipo técnico que desarrollo el plan director para arrancar con el proyecto. La iniciativa partió de grupo País Románico. Se comenzó con una reunión de expertos (geólogos, biólogos, geógrafos, artistas, arqueólogos, etc…) Ahí se debatió sobre la posibilidad de intentar elevar la candidatura a la red Europea de Geoparques.
El geoparque tiene muchos ángulos. En el fondo es un gran proyecto de desarrollo. Utilizar patrimonio geológico, cultural, etc… que tienen relevancia internacional para conseguir desarrollar un territorio. Es una herramienta que puede ayudar y esto se irá notando con el tiempo. Hay ejemplos de otros espacios que, al obtener el reconocimiento de la UNESCO, empiezan a empoderarse y a tomar iniciativas. La gente, los pueblos, son más propositivos y eso es un buen elemento de desarrollo potencial.

Montaña Palentina engancha
«Montaña Palentina tiene una imagen de calidad muy alta en cuanto a destino turístico relacionado con su patrimonio natural, la calidad ambiental de los lugares y la no masificación. Montaña Palentina es espectacular, es un sitio increíble, Toda la gente que se acerca a nuestro establecimiento y a esta comarca repite y se engancha. Resulta sorprendente a todo el mundo que el entorno sea tan maravilloso y que no haya gente ni esté masificado.
Montaña palentina merece la pena. Vivimos en un territorio privilegiado. Dentro de la Cordillera Cantábrica es de lo mejor. Tiene el plus de la tranquilidad, con una naturaleza brutal, con un románico escepcional… Se come bien, la gente es amable… y esos también son valores importantes»

Evitar la masificación
«Hay que trabajar planes que permitan no sobrecargar los territorios por el turismo. Hay riesgo de deterioro ambiental. Hay además un problema social: la gente que vive en un lugar masificado y no se dedica al turismo tiene un problema. Hay que anticiparse a la masificación tratando con todos los actores que intervienen.
La masificación es un problema que las administraciones no han querido o sabido afrontar (un estudio sobre la carga turística de un lugar es algo costoso) Debería de ser lo primero que se hace cuando se intenta promocionar un espacio con valores naturales. Es difícil gestionar el valor de la no masificación en un proyecto turístico que busca traer gente a un territorio. Hay que pensar a largo plazo. Hay que ser inteligentes y apostar por la calidad. Ahí está el futuro, lo demás es pan para hoy y hambre para mañana»

Las posibilidades de la vida rural
«Ahora mismo se dan las circunstancias para que mucha gente que vive en las ciudades pudiera plantearse un proyecto de vida en un pueblo. La importancia de las telecomunicaciones y otras cosas que hacen factible vivir en territorios como este para perfiles profesionales muy diferentes. Cosa que antes no pasaba.
No es fácil plantearse la vida en el mundo rural por una concepción convencional relacionada con la idea de éxito y la vida urbana. Pero hay sitios con posibilidades. Y Montaña Palentina es uno de ellos… Pero sigue pareciendo que la gente que quiere irse a los pueblos son los “hippies”.

Estado actual: Enamorados de Montaña Palentina
En este momento alternamos la gestión de nuestro hotel con la gerencia y la coordinación científica del geoparque lo cual nos produce una carga de trabajo brutal. Pero es realmente lo que nos gusta. Estamos en un momento en el que recae sobre nosotros mucha responsabilidad, pero confiamos en que más adelante podamos contar con un equipo mayor. Tenemos un trabajo maravillosos. Si no fuera así sería imposible esta dedicación.
Dicen que para quedarte en MP hacen falta pasar tres inviernos. Si los superas, ya estás preparado para afrontar tu permanencia. Estamos en condiciones de quedarnos. Esta prueba ha sido superada.
Aunque nos movemos mucho, y cada vez más por cuestiones de trabajo, podemos decir que nuestro hogar está aquí.

CONOCE MÁS MONTAÑESES
Raquel
RAQUEL
La hospitalidad de la montaña
La hospitalidad en Montaña Palentina
La imagen de la hospitalidad en Montaña Palentina. Cuidar y crear recuerdos únicos a los visitantes es un trabajo que hereda la vieja tradición de acogida del mundo rural montañés. Frente al estrés, el agobio de la vida urbana y las tensiones diarias, Raquel tiene una receta bien contrastada y que hace volver a quienes llegan aquí por primera vez: tranquilidad, románico y montaña.
Montañesa de pura cepa
«Soy de Olleros de Pisuerga. Viví y estudié en Aguilar hasta los 15 años. Entonces nos vinimos a vivir aquí, mis padres, mis abuelos, mi hermano y yo. Y aquí estoy .
Estuve 8 años viviendo en Valladolid y luego me volví. Mientras estuve allí volvía los fines de semana y eso, pero mi vida estuvo allí esa temporada. Me gusta lo urbano pero para ir de visita. Yo vivía en un piso y era como muy jaula de grillos. No me gustaba. Está bien para ir, tomar unos vinos,… pero para vivir no.»

La infancia en el pueblo
«De mi infancia tengo muy buenos recuerdos. Mi padre es agricultor. Eso se lleva en la sangre. Cuando él estaba cosechando, mi madre hacía la tortilla y hacíamos picnic. Era el plan perfecto. Mientras él se comía el bocadillo nosotros estábamos con él. Íbamos mi madre, mi hermano y, a veces mis abuelos. Pasábamos la tarde y, si había suerte, volvíamos en el remolque lleno de trigo. ¡Eso era lo más!.
Cuando yo era pequeña venían a veranear muchos niños. De Valladolid, de Bilbao, de Palencia… y hacíamos pandillas. En verano las verbenas de Mave, de Olleros y de todos los pueblos de por aquí. La bici… Yo creo que todos los niños deben de tener un pueblo. Cuando vivía en Valladolid le preguntaba a la gente ¿Tú de qué pueblo eres? y me decían -«no tengo pueblo». Me parecía tan triste…
Cuando era niña veníamos de Aguilar a Olleros por el camino que pasa por Valoria. Lo llamábamos «el camino de los bichos». Siempre veíamos jabalíes, corzos, zorros, de todo.. Los veranos de infancia en el pueblo eran de contacto total con la naturaleza.»

Mi proyecto personal
«Este proyecto nació porque yo estudiaba en Valladolid. Hice un modulo de gestión comercial y marketing, y después empresariales. Pero me di cuenta de que lo mío era el pueblo, no la ciudad. Así que deje mi vida de Valladolid y volví. Les propuse a mis padres que si me ayudaban a hacer un hotel rural y aquí estoy.
Me decidí por la hostelería. En principio me parece muy dura, pero como yo no me dedico a restauración lo llevo bien. Además es un sitio pequeño que lo puedo llevar yo. Estoy contenta. Y tenía claro que me quería quedar aquí. Además está funcionando fenomenal. Tenemos gente durante toda la semana a lo largo de todo el año.»

El aprendizaje
«Cuando estudié nada tenía que ver con el turismo. Yo hubiera querido estudiar publicidad. Acabé la carrera y estuve trabajando en el Convento de Mave como recepcionista. Allí aprendí un montón. Me gustó mucho la experiencia.
Yo nunca había tenido trato con el cliente. Yo considero que el turismo de aquí es un turismo muy bueno, con un nivel cultural medio alto, gente que sabe dónde va, que son muy cuidadosos, que valoran lo que hay. Es gente muy maja, muy agradecida. Se les acaba cogiendo cariño. Es todo muy familiar. A mí me gustó mucho la experiencia en Mave -Estuve dos temporadas con ellos- nos seguimos llevando fenomenal. No somos competencia como se entiende en otros sitios. Nos echamos una mano cuando es necesario.»

El reto de mantener vivo un territorio
«Cuando nos fuimos a estudiar fuera, la mayoría de la gente se quedó, no han vuelto. Yo si lo hice, pero la mayoría está en Santander, Valladolid, Burgos,.. Si, hay gente que está aquí porque hay empresas que dan mucho trabajo. Pero la mayoría de mis amigos se han quedado en la ciudad.
A mi me gustaba mucho esto. Además Olleros tiene cada vez menos habitantes. Ahora no llega a 40. Cuando vinimos a vivir aquí éramos unos 70, no hace tanto tiempo. La gente joven se va. Hay dos niñas y una chica que este año se va a estudiar fuera. Y quien sabe si volverá. Si quiere estudiar algo muy específico tampoco te puedes dedicar en Aguilar a todo. Hay que hacer un esfuerzo por sacar adelante este territorio. El riesgo merece la pena»

Un ambiente diferente
«Cuando estoy fuera de la montaña echo de menos en verano el fresco (aunque suene raro). Hay una explicación: Cuando vivía en Valladolid era imposible dormir en verano. Aquí se descansa fenomenal. Es verdad que aquí el invierno es largo, pero no puede ser más sano en todos los sentidos. Es un ambiente muy tranquilo, diferente, muy difícil de encontrar. […]
Yo podía haber hecho este hotel de diez habitaciones, pero no quise. No quise porque yo quiero que la gente se sienta aquí no como la habitación número 3 sino como personas y que no llegues a ver la iglesia de Olleros, que es chiquitina, y haya 50 visitantes.»

El valor de lo auténtico
«Sobre los valores de este territorio. Yo creo que la gente debe de venir porque Montaña Palentina es muy de verdad. No hay nada artificial… el tiempo es bonito incluso con un invierno largo. La gente de aquí es muy abierta y tiene un montón de valores positivos. Hay otros entornos naturales muy espectaculares, pero Montaña Palentina es más familiar. Cuando vas a un bar te van a atender como una persona con su nombre, no como que eres el cliente número 350. El encanto de Montaña Palentina es ese. La gente que viene lo hace para estar tranquila. No viene a escuchar coches.
Montaña Palentina no está sobreexplotada. He estado hace una semana en la Cascada de Mazobres y sólo encontramos a una pareja. Eso gusta muchísimo. Yo por ejemplo voy a lugares masificados de turismo y no me gusta nada. Para mi ese es uno de los principales valores de nuestra montaña».

El futuro
«El futuro de Montaña Palentina en cuanto a desarrollo turístico es muy prometedor. Lo que hay es de gran calidad y la gente de aquí es muy de aquí y lucha por lo suyo. Hay mucha gente que defiende mucho la Montaña Palentina. La gente nos conoce mucho fuera. Muchos te dicen «Yo fui a ver las galletas…». Hay muchas ganas de conocer este territorio. Preparamos rutas para la gente que nos visita. Todos acaban encantados. Hemos hecho un librito con las rutas de aquí. Es una gozada.
Aunque entiendo que emprender algo es complicado. Yo conté con mucha gente que apostó por mi y tuve mucha suerte. Montaña Palentina está perdiendo muchos habitantes y eso hace difícil otro tipo de dedicación. No obstante esto es una buena oportunidad. Tiene patrimonio, tiene de todo. Hay que aventurarse, también hay que ser decididos. Es un lugar increíble para vivir.
La gente que viene, siempre vuelve.»

CONOCE MÁS MONTAÑESES
Fumantwo
Cristina
MARÍA
Bernardo
Eres un turista más?
¿Eres un turista más o te atreves con una revolución?
¿De los valores naturales
al valor de la Naturaleza?
Estar orgulloso de sus valores naturales y difundirlos es parte del apego de las gentes que habitan territorios reconocidos como valiosos por su condición de Espacios Naturales Protegidos.
En Montaña Palentina hemos entendido que nuestros valores naturales forman parte de un sistema global e interdependiente que nos obliga a ir más allá de proteger nuestro pequeño paraíso de biodiversidad.

¿Es posible una propuesta que aborde la utopía desde el realismo?
Si no trabajamos por la conservación y la sostenibilidad del sistema en su conjunto, es más que probable que nuestro afán por conservar lo que tenemos al alcance de la mano sea inútil.
Pero tenemos que hacerlo desde nuestra fuerza real, desde lo local. De otro modo tendremos otra bonita declaración de intenciones que acaba siendo algo vacío o, incluso peor, un gran fracaso.

¿Se dan las condiciones
para abordar un proyecto
de estas características?
El grado de sensibilización de la población sobre los temas ambientales es un buen contexto para abordar un proyecto que implica no sólo tomar postura sino hacer algo concreto.
La tecnología, el mundo digital, hace factible cosas que hace muy pocos años eran inimaginables.

¿Realmente es posible cambiar
el estado de cosas?
Las grandes transformaciones parten siempre de pequeñas acciones. Y no es grandilocuente decir algo así. Comportamientos en relación al cuidado de la naturaleza, al reciclaje, al respeto animal, etc…, aceptados hasta hace poco, hoy son socialmente inadmisibles.
Es el valor silencioso de la educación que recibimos desde todos los ámbitos. Las cosas cambian mucho más de lo que podemos percibir. Y lo hacen por pequeñas cosas que ocurren de manera casi invisible.

¿Con quién contamos
para hacer esta revolución?
Contamos básicamente contigo.
Y queremos que participes desde la gratuidad total. Queremos que disfrutes de la naturaleza como nosotros lo hacemos. Y queremos que lo hagas compartiendo este regalo que nos ha hecho la Tierra y que es tan tuyo como nuestro.
¿O a lo mejor no es de nadie? Quizá lo que podemos compartir es el privilegio de ser responsables de cuidar este legado para otros puedan disfrutar cuidándolo también.
Es emocionante pensar que todo eso está en nuestras manos. Te estamos esperando. Muy pronto vas a tener noticias desde Montaña Palentina.

Dormir a pierna suelta
Nos gusta dormir a pierna suelta
Aunque somos gente muy activa
El silencio y la paz que transmite la naturaleza es el mejor de los regalos para las
personas que llegan desde el mundo urbano.

Y donde mejor se manifiesta ese regalo es en uno de los productos más valorados y de
más calidad de Montaña Palentina: el sueño.
Tenemos alojamientos increíbles en los que se desviven por cuidar de nuestro descanso. Es una vieja tradición de hospitalidad y acogida en estas montañas.
No importa cuál sea tu postura favorita ni el ambiente que elijas.

Aquí se duerme a pierna suelta, se descansa y se sueña… todo el año.
Tienes que probarlo…

CONOCE MÁS HISTORIAS DE MONTAÑA PALENTINA
Harina de otro costal
Harina de otro costal
Una vieja y dulce tradición
La industria galletera es uno de los motores económicos de la Montaña Palentina. Hay
una larga tradición que nos une a estas populares elaboraciones.

Es una historia de
agricultores, de molineros y de galleteros que da como resultado nuestro producto más
reconocido.
Cuando alguien llega a Aguilar por primera vez puede vivir una de las experiencias
sensoriales más agradables.. ese olor a galleta que lo impregna todo de una manera sutil
y elegante y que no se olvida jamás

A día de hoy las galletas que se producen en Aguilar de Campoo se exportan a más de
110 países. Hay mucho trabajo bien hecho para que esto sea posible.

CONOCE MÁS HISTORIAS DE MONTAÑA PALETINA
Somos lo que comemos
Somos lo que comemos
La Montaña nos provee de materias primas de una calidad única. Los afanes de las gentes que producen, recolectan y elaboran estos productos dan como resultado verdaderas joyas gastronómicas al alcance de todo el mundo.

Desde un almuerzo en el monte hasta la experiencia gastronómica en uno de nuestros restaurantes de alto nivel, pasando por todas las situaciones imaginables, siempre hay un momento para practicar ese sano hedonismo que es una de nuestras señas de identidad.
Nuestra filosofía «slow food» combina placer, conocimiento y salud. ¿Sabes que la esperanza de vida de los montañeses es significativamente mayor que la del entorno urbano? No es casual.





































