Los colores del Otoño en Montaña Palentina
LOS COLORES DE NUESTRA MONTAÑA
La paleta imposible que podemos imaginar en Montaña Palentina
A los montañeses nos gustan algunas cosas imposibles. Y más todavía las que no tienen precio. La paleta de colores de la que gozamos en el otoño es lo más cercano a la belleza que pueda existir. A lo mejor nos equivocamos. ¿quién sabe?.

Todos los habitantes del territorio -humanos o no- preparan el invierno que se acerca. La vida se prepara para el envite del frío. Recolectar, almacenar, preparar… ¿Quién puede perder el tiempo con un selfie?

Los frutos que la estación pone a disposición de sus habitantes son la muestra perfecta de esa relación esencial de todos nosotros con la naturaleza proveedora, protectora y maternal que siempre nos indica el camino a seguir.

Y esa relación, como todas las que merecen la pena, necesita de una estética que sea el marco perfecto donde pasan las cosas. Normalmente se usan decorados, trampantojos, que aportan belleza a los buenos momentos. En Montaña Palentina estamos plantados dentro de una realidad que no precisa aderezo alguno, solo cuidado de no echarla a perder.

Puedes mirar a cualquier sitio. Desde lo más pequeño al paisaje casi inalcanzable, todo se tiñe de otoño y parece que entramos en un mundo deliberadamente creado para el disfrute de los sentidos.

Cuando la Montaña hace las cosas, las hace a conciencia. A nosostros nos cabe la responsabilidad de leer correctamente sus mensajes. Todo tiene sentido si nos detenemos a escuchar y a observar lo que pasa a nuestro alrededor.

Alguno de nuestros habitantes más longevos han vivido el paso de las estaciones y son testigos de sus paso y la mejor muestra de sus efectos. Cada cosa a su momento, nunca antes ni después. ¿Seremos capaces de cuidar de esto también?

La paleta se hace gigantesca cuando tomamos distancia. No hay remiendos, no hay inconsistencias. Hasta la presencia de nuestros pueblos se acomoda a las exigencias de la dirección artística. El Otoño manda.

En Montaña Palentina te estamos esperando para que puedas experimentar estas sensaciones. El otoño te va a sorprender como sigue haciendo con nosotros. No importa los años que tengamos la suerte de haberlo disfrutado.

Porque si algo tiene esta estación… es que ya huele a invierno.
Y viene con una nueva paleta que no te querrás perder.

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¿Cómo saber qué camino tomar?
¿CÓMO SABER QUÉ CAMINO TOMAR?
En Montaña Palentina llevamos tiempo haciéndonos la misma pregunta
La incertidumbre es algo propio de la naturaleza humana. No sabemos qué ocurrirá. Por eso inventamos los caminos. En Montaña Palentina sabemos que no siempre son visibles. A veces son hilos extraños que te unen con lo importante sin apenas darte cuenta.
Nuestros pasos pueden ser delicados o rotundos, decididos o erráticos, meditados o impulsivos. Hay tantas formas de afrontar un camino como personas dispuestas a hacerlo.

Algunos caminos son una marca indeleble en el paisaje. Son fáciles y cómodos de recorrer. Hay señales que nos advierten, que nos indican y hacen que seguirlos sea sencillo. Caminos que sirven para llegar a un destino deseado que nos exigen solo guiarnos por el sentido común y la prudencia más elemental.

Otros son más tenues. Se pegan al paisaje pero son más frágiles y no siempre están abiertos. Requieren de nosotros que estemos atentos. A veces nos llevan a sitios inesperados, pero los seguimos confiados en quienes los abrieron para nosostros.

Algunos nos abren el horizonte. Son una promesa constante de cosas por descubrir. Las marcas desaparecen, las señales se esconden para quienes llevan prisa. A medida que el caminante toma decisiones se confunde cada vez más con el camino que pretende recorrer
No importa la naturaleza del camino. Encontraremos un refugio en los lugares más insospechados. Siempre hay momentos para el descanso, para el encuentro. En un mundo de prisas y urgencias a veces se pierde el sentido de la pausa como una forma de avanzar.

Si lo recorremos en solitario, puede convertirse en un viaje interior en el que experimentaremos una ancestral sensación de unión con la naturaleza que nos rodea. Si lo hacemos con otros, disfrutaremos del contacto humano en su versión más inusual en estos tiempos de querencias y compañías digitales.

Para llegar a lo más alto no es necesario tocar las nubes. La montaña nos proporciona momentos increibles para los que no es necesario realizar proeza alguna. El camino nos brinda toda clase de satisfacciones si sabemos apreciarlas.

Pero también es posible enfrentarse al camino duro, al que está por hacer, al que nos pone al límite de las fuerzas. Es una búsqueda de la belleza en una forma que no todo el mundo puede comprender. Lo fácil no siempre es lo mejor. En Montaña Palentina hemos aprendido esa verdad a lo largo de generaciones. Y lo ponemos en pràctica.

Hay caminos de todo tipo y tantas formas de recorrerlos como sitios a los que llegar. Incluso, donde aparentemente no existen, los montañeses sabemos que siempre pueden abrirse con voluntad y colaboración. Cuando la única certidumbre es que todo es incierto, en Montaña Palentina sabemos con certeza que queremos seguir abriendo caminos.
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El norte
El norte
El fantasma silencioso
Todo territorio tiene sus fantasmas. En Montaña Palentina lo llamamos el Norte.

Cuando llega notas un escalofrío que te recorre. La temperatura baja de manera repentina.

No cabe duda. El viento norte está haciendo de las suyas jugando a saltar montañas desde el mar y más allá.
Es el momento de encender la chimenea, de contar historias y repasar las leyendas de la montaña para inquietar a los más pequeños y a los más impresionables. El Norte acaba de regalarnos otro momento delicioso. No lo cuentes, es un secreto…

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El tesoro del agua
El tesoro del agua
Por las venas de Montaña Palentina
El agua es la vida. Sin ella casi nada es posible. La cultura de un territorio se fundamenta en la búsqueda de todo tipo de recursos. Pero el agua es la sabia que nos alimenta. Es el recurso esencial.
Montaña Palentina tiene una particularidad que nos hace únicos. El nombre del pico Tres Mares muestra esa singularidad.

El agua que fluye desde esa formación acaba en el Cantábrico, en el Atlántico y en el Mediterráneo. Este hecho habla de nuestra singular posición en el mapa de la península ibérica desde el punto de vista geográfico y climático. Y nos da imágenes de una belleza incomparable.
El agua construye el paisaje y hace posible el carácter propio de Montaña Palentina.
Valles y lagunas glaciares, cascadas, fuentes y manantiales, nacimientos y cursos fluviales …
Sus condiciones les convierten en lugar para observadores de la fauna acuática en altitud.

Hasta los embalses que se han ido naturalizando con el paso del tiempo forman parte de un espectáculo que no puedes perderte. Un ejemplo de cómo los seres humanos pueden destruir y de cómo la naturaleza aprovecha cada resquicio para seguir construyendo. Un pulso complejo y un reto diario para todos nosotros.
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Los poros de La Tierra
Los poros de La Tierra
El Geoparque Las Loras
Una parte significativa del Geoparque Mundial de la Unesco Las Loras se encuentra dentro de Montaña Palentina. La geología nos ha determinado como territorio. La mirada al paisaje de la superficie es una fuente enorme de conocimientos y de placer.
Una mirada al interior nos abre un mundo fascinante, lleno de formaciones casi oníricas, de simas y oquedades,
de agua y de sombras.
La Cueva de los Franceses es considerara el corazón bajo la Montaña Palentina. Su nombre nos remite a trágicas batallas durante la Guerra de la Independencia. Es un espacio adaptado para la visita que no puedes perderte.
La Cueva del Cobre (tradicional nacimiento del río Pisuerga) es una visita casi obligada dentro del territorio.
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Somos así:
NOS ENCANTAN LAS COMPLICACIONESLeer más
El Consejo de Ancianos
El Consejo de Ancianos de la Montaña Palentina
Árboles singulares
Toda tribu tiene sus tótems. Nosotros hemos dotado de esa condición a los personajes más singulares y venerados que pueblan nuestros bosques. Nuestros árboles singulares.
Hay que ser muy sensible para escuchar el mensaje que transmiten. Son sabiduría en estado puro, primigenio, ancestral.
Nos hablan del paso del tiempo, de las vidas de nuestros antepasados, de las estaciones y sus heridas, de sus momentos difíciles, de la historia de los bosques y de aquellos que los recorrieron y vivieron en ellos.

Unas historias que han alimentado la imaginación y los cuentos con los que pasar las largas veladas de invierno durante generaciones.

Son el Consejo de Ancianos de la Montaña Palentina. Siempre están ahí para transmitir esa paz que sólo se encuentra bajo su protección.

Bosques de cuento
PARA PERDERSE Y ENCONTRARSELeer más
El gran engaño de las mariposas
El gran engaño de las mariposas
Cuando la realidad supera a la ficción
En lo profundo del Valle de Miranda se produce un episodio que nos habla de una de las interrelaciones ecológicas más estrictas y singulares de cuantas pueden encontrarse en la montaña cantábrica.

La vida de la mariposa hormiguera oscura, asociada a una planta del valle (la pimpinela mayor) se hace posible gracias una sutil treta química que sirve para engañar a las hormigas.

El hormiguero, en virtud de ese engaño, se hace cargo de las larvas de la mariposa como si fueran propias hasta convertirse en crisálidas. Un caso de parasitaje complejo y alucinante.

La vida se abre camino de una forma soprendente. Una historia de atrevimiento y engaño que nos habla de procesos de la naturaleza como si de una novela se tratase. Todo esto ocurre en el Valle de Miranda, que se conoce también como el Valle Olvidado. Es un lugar lleno de misterios y enigmas por resolver.
¿Te atreves a descubrir otras historias singurales?

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Tenemos la cabeza llena de pájaros
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El mundo de las aves en Montaña Palentina



































